De apariciones, corazones y mansiones.
La primera interrogante, quién se anima a habitar una de esas hermosas pero tenebrosas mansiones señoriales que se venden o alquilan a un costo muy por debajo de lo que establece el mercado de bienes raíces. La segunda, quién es el valiente que se anima a acercarse a un corazón de aquellos que han pasado demasiado tiempo solos, abandonados y descuidados.
Mientras más tiempo pasa un alma o un corazón sin dueño, más riesgo corre de ser habitado por una variedad de fantasmas que aterrorizaría al más curtido de los parasicólogos o cazafantasmas.
Espectros que se conocen como Soledad, Desconfianza, Rencor, Soberbia, entre otros, que hacen de las suyas en una mente y un corazón largamente abandonados. Mueven objetos como la ira, abren puertas a los celos y lanzan objetos como el resentimiento.
Alguna vez escribí en Twitter que los amores que tienen una mala muerte terminan haciéndose “poltergeists” en el corazón. Terminan haciéndolo suyo, ahuyentado y aterrorizando a cualquiera que se atreva a asomarse a ver que hay en su interior o a pasar una noche en ellos.
De manera, que en muchos casos, el enamorado también debe poseer las virtudes y la valentía de un exorcista para poder habitar ese corazón, para expulsar a esos fantasmas, no con agua bendita ni con la Biblia en la mano, sino con paciencia, mucha paciencia y afecto.
Tristemente, no hay mucha gente que llene ese perfil de enamorado/exorcista, y los corazones que han sido expropiados a sus dueños por los fantasmas antes mencionados, terminan cayéndose a pedazos, como esas viejas mansiones rodeadas de historias macabras que ahuyentan a sus potenciales inquilinos, tal y como lo hemos visto en el cine y la T.V., que tan bien han sabido explotar el género, pero en el plano emocional, como siempre, la realidad siempre termina superando a la ficción.
Para cerrar, dos tuits que sintetizan el tema de la mejor manera posible:
No era amor; era posesión demoniaca.
— Leo Tourette (@Sr_Tourette) February 2, 2012
Los corazones son como las viejas mansiones: los que pasan mucho tiempo abandonados se llenan de fantasmas.
— SoloPorJoder (@soloporjoder) February 5, 2012